jueves, 22 de marzo de 2012

¿Qué significa Loewe para tí?

Made by Moderna de pueblo

Me quito el sombrero ante tu maravilloso análisis, Vir. Es digno de TFM o incluso de tesis doctoral. Yo, por mi parte, en pleno boom de dicho spot, le pregunté a nuestra amiga si lo había visto y me dijo que no. Intenté ilustrarla a lo que se expondría cuando lo viese, pero, claro, ¿cómo definir ese video? ¿tipo documental? ¿underground? ¿pensado -y protagonizado- por gente que abusa de psicotrópicos? Total, que, para que se hiciese una idea, le dije que pensase en Tamara Falcó vestida de gótica. Porque, no nos vamos a engañar, ahí falta la gran hija de Isabel Preysler. Esa chica que se quedó tirada con el coche en la autovía "porque no sabía que tenía que echar gasolina".

Nos ha quedado claro, Vir, que la que más te apasiona es la chica de la media cabeza rapada. Que se ve que eso ahora es lo más. Súper, súper guay. Yo creo que, para no quedarme rezagada, me haré transgresora, arriesgando al máximo, con unas mechitas californianas. Un poco más económico que un bolso de Loewe o que de litros y litros de rimel -Hay una gran diferencia entre ¡Arriba la pestaña! y ¡Haz un bucle con tu pestaña!-. Con dejarme raíces, ya vale. Y queda súper, súper underground. Como ella.

Los ojos de mofeta ya los dejo para otro día, que con tenerlos de topo y no ver ni un pimiento ya me vale. En cuanto a los bolsos...

miércoles, 21 de marzo de 2012

Los hijos de Loewe



Al igual que mi compañera de batalla –véase aquí un guiño al lenguaje bélico, que también domino-, también quise escribir de Oscars, Goyas o de como mi Real Madrid se ponía #A10 de ese equipo que viste de azul y granate –que en mi post se habla español-. Quise, pero no lo hice. Pero hoy voy a escribir sobre algo que no podía dejar pasar por alto. Si no lo he hecho antes es porque cuando vi el anuncio objeto de mi análisis –o lo que quiera que sea lo que voy hacer a continuación- me quede mortimer, y hasta hoy no he vuelto de Mordor

Empatizar, lo que se dice empatizar con el anuncio, empatizo cero. Debe ser porque en ninguno de mis primeros recuerdos aparece Loewe. El bolso de mi madre que recuerdo, no es bolso sino bolsa, la del pan, con un gallo. Recuerdo de Portugal. Ni rastro de Loewe. Tampoco recuerdo a mi abuela diciéndome que algo suyo era de la Loewe –y cada vez que lean la marca háganlo con la boca bien abierta, estirando las vocales, que es más chic, mucho más-, más bien la recuerdo diciéndome que era de “en ca Óscar” –lo que viene siendo un comercio donde hay desde bragas, a sardinas saladas, a souvenirs de mi pueblo, que dicho sea de paso no sé quién comprará, los souvenirs digo-. Total, que Loewe y yo nos vimos las caras en Mi Primera Comunión, por lo que más que la cara, lo que el bolso de Loewe me vio, fue las orejas por fuera de la diadema que mi tía me incrustó, precedida de un flequillo toldo portador de laca Nelly.   

Así empezó la historia entre Loewe y yo, una historia más lejana de lo que quisiera, aunque después de ver el anuncio, creo que incluso sería glamuroso llevar la bolsa de la Diputación que me regalaron en natación. No, no me voy a detener en los estilismos de los personajes barra personajes que aparecen en el spot –sí, también domino el lenguaje publicitario-, porque eso da para un post aparte, me limitare a comentar las palabras que de su boquita salen, que si las unes, dan lugar a frases célebres, que aportan mogollón. Vamos, pues.

lunes, 19 de marzo de 2012

Desaparecida (many times)

He tenido la intención en los últimos tiempos de ponerme a escribir aquí, que si Goyas, que si Oscars, que si deportes, que si saraos de muchos tipos e injusticias de otros tantos, que si el aniversario de Johnny Cash, que si mi cambio de vida...

¡Ufff, qué de cosas para contaros!, pero de repente, un je ne sais quoi me movía siempre hacia mi lado más perezoso. La pereza. Pecado capital, no grupo español. No, por ahí no paso. Y para no pecar de soberbia, que ese es otro, y no están los tiempos para ir sumando deudas, pido disculpas. De corazón.

Puedo decir que no me ha costado nada retomar mi vida. En realidad, no es una nueva vida, es la que tenía antes. No sabía que me gustaba, hasta que descubrí que me gustaba. El caso es que estoy centrada, cómoda y segura. He vuelto a francés, así que sumo un propósito más sobre eso que escribí al empezar el año, diciendo que había dejado francés, y ahora os digo que eso jamás volverá a pasar. Mi espíritu es spanbricés, por lo que, nunca podré renunciar a mi personalidad francesa, ni a mi gusto british, ni a mi origen español. Ni a la tortilla de patata, ni al jamón, ni a las cañitas... ya sabéis, todas esas cosas que dicen los que vemos en la tele en programas del tipo de Españoles por fuera -un #maryfact en toda regla- o sucedáneos...

Aunque también dije que estudiaría inglés y eso no ha sucedido. Muy mal, lo sé. La pereza again. Ampararme en mi compleja vida hasta entonces y ahora a los cambios, no es ninguna excusa. Pero no os voy a engañar, lo que más me apetece ahora es disfrutar de mi vida recién recuperada, disfrutar de los detalles que me faltaron tanto cuando no los tenía. Y este blog es uno de ellos, así que no os preocupéis, que aquí estoy yo. Un brindis, ¿no? ¡Chin, chin!



martes, 13 de marzo de 2012

Aprender a Aprehender



Sí, se que llevo mucho tiempo sin pasarme por aquí. Sí, se que os prometí una segunda parte de hijos tróspidos. Pero donde dije digo, digo Diego, y hoy, en mi segundo martes tróspido del mes de marzo me apeo por momentos del barco de la educación en el que más que navegar, naufrago, para volver. Para volver, a volver. Como lo he hecho mil veces.

Y me apeo de ese barco a la deriva, para contaros lo que veo. Puede que sea la realidad, o quizá sea mi realidad. Puede ser. Sea lo que sea, lo compartiré con vosotros. 

Las aulas ya no son lo que eran. Ahora incluso la pizarra puede dejar de ser verde y escrita con tiza, para ser digital. Blanco digital. Botones. TIC’s. Ya no hay que buscar el quid de la cuestión, basta con hacer clic para encontrar la solución. 

Una pena que para solucionar el problema de la educación no baste con pulsar el ratón. No hay F5 para actualizar, no hay una flecha que nos permite deshacer, no hay un supr para proceder al DELETE. Y esto, ¿Quién lo arregla?

¿De dónde viene tanta rabia? ¿De dónde ese no querer estar? Ni querer, ni saber. Ni apreciar. Mucho menos valorar. Olvidémonos de la ilusión. Ya pocos son los agradecidos. Menos los que se sienten afortunados. Porque lo son… ¿Sí o no?